"Desastre de Annual" "Wenceslao Perdomo"

       No hay peligro o mal que por bien no venga.

Y de ciertas cosas, en la postquerra: “Mejor no hablar”, se decía.

El expediente Picasso denunciaba tal corrupción que  quizá para taparla
con ella llegaron a la Dictadura de Primo de Rivera.

Poner nombre a una calle quizá se haya hecho con la intención de que los que por ella vayan, recuerden las obras y milagros, raras veces los pecados, del nominado.

Y de ciertas cosas, en la postquerra: “Mejor no hablar”, se decía.

Pero ya a más de setenta años de haber nacido por la calle Wenceslao Perdomo la recuerdo más por unas vecinas, las palomas de Óscar o las cabras de Gabrielito,  más que por el médico, médico-médico, médico nacido por la calle de Los Malteses en Las Palmas, teniente, que acortó su vida al no huir con la tropa hacia Melilla sino ir a Izen Lassen a rescatar heridos allá en El Rif, por el tramo histórico  del Desastre de Annual de 1921. 

El expediente Picasso denunciaba tal corrupción que  quizá para taparla
con ella llegaron a la Dictadura de Primo de Rivera.

Y de ciertas cosas, en la postquerra: “Mejor no hablar”, se decía.

No hay peligro o mal que por bien no venga.

(La corrupción sirve para forrarse unos pocos con lo de todos o tomar el poder. Si no existiera, dicen, se inventa.)

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